Yeah, right! - Writings by Brian Murdock

COSAS QUE NUNCA ME CONTARON DE LA HISTORIA

September 16, 2017

Cosas Que Nunca Me Contaron de la Historia de España: Aníbal

Cuando era chaval, recuerdo que se decía que la conquista de los romanos del mundo conocido pasaba necesariamente por la derrota de los cartaginenses, unos tipos de parentesco fenicio que querían dominar al Occidente de Mediterráneo.  De hecho, ya lo hacían, lo cual les sentaba bastante regular a los hijos de Rómulo.  Es que la presencia de los cartaginenses impedía el desarrollo del diseño de supremacía total que tenían en mente los proto-italianos.  Un estorbo, vamos.  Así que, llevaron la disputa a la calle y a pelear.

 

El profe nos contaba que hubo tres guerras entre las dos potencias y que las llamaban las Guerras Púnicas porque “púnico” se refería a fenicia (Phoenicia), que eran los primos de los cartaginenses.  Todo me pareció un poco traído por los pelos pero era uno de esos taquitos de información que me venían bien para presumir en un examen o aburrir en una fiesta.

 

Al tema.  Al grano.  Siempre nos centrábamos en la Segunda Guerra Púnica porque en ella luchaba el macho más macho de todos, ese semental que sigue provocando man-crushes entre los militares más masculinos del mundo: Aníbal.  The one and only.  Ya llegaremos a él en un minuto, pero primero un poco de background.

 

Para mí siempre fue un error saltarse la Primera Guerra Púnica porque era igual de interesante, o más.  Los dos candidatos a la hegemonía del centro del Mediterráneo se daban mutuamente paliza tras paliza durante veinte años mientras disputaban el control de esa zona, sobre todo de Sicilia y Cerdeña.  Posiblemente nunca en la historia tantos hombres hayan dado sus vidas por estas dos islas.  Fue brutal.

 

Lo impresionante fue cómo los romanos consiguieron ganar.  Empezaron la contienda sin una marina para luchar contra la mejor fuerza naval de todos los tiempos.  Pero la suerte estuvo a su lado.  Según cuentan, encontraron una nave cartaginense abandonada en una playa y se pusieron a estudiar sus características.  Pronto empezaron a construir réplicas…clones…copias exactas.  Aprenderían rápido y acabarían venciendo a los cartaginenses en su propio juego. Listos, flexibles, pragmáticos y tenaces.  Por algo llegarían a ser los amos de la Edad Clásica.

 

Roma se llevó las dos islas, y Cartago la humillación de ser derrotado.  Pero el asunto no estaba ni olvidado ni resuelto.  Ni mucho menos.  La potencia cartaginense trasladó sus intereses hasta la península ibérica, donde podían hacerse con las riquezas minerales que se encontraban allí.

 

Por fin.  Aquí es donde España entra en el escenario.  Cartago empezaba a dar cada vez más importancia a estas tierras, fundando ni más ni menos Cartago Nova (Nueva Cartago), lo que hoy se conoce como Cartagena.  Tuvieron unos cuantos encontronazos con las tribus de la zona.  Fue una lucha complicada, pero consiguieron tomar control de casi la mitad de la península.  También estaban los romanos, como siempre, conquistando nuevos territorios por su lado y vigilando a sus viejos enemigos.  Digamos que era una especie de guerra fría.

 

Los cartaginenses triunfaban bajo el mando de Amílcar, que parecía casi invencible hasta que se quedó atrapado en un río bajo el peso de su propia armadura y se ahogó. Eso no mola.   Resulta que era algo vencible.

 

Normalmente se entiende la pérdida de un general tan valioso y tan respetado un golpe mortal para un pueblo, y seguramente hubiera sido así si no llegara a ser por un factor diferente, una anomalía en la armonía de la lógica, una fuerza de la naturaleza. Un hombre entre un millón.  Tomó las riendas su hijo.  Era aún más bestia, más audaz, más pesadilla para los romanos que su padre.  Se llamaba Aníbal.

 

En 219a.c., este general jóven cercó Sagunto (Valencia) y al final lo conquistó.  Este acontecimiento provocó una nueva guerra entre las dos potencias.   Quizás fuese la excusa para un conflicto ya anunciado, pero lo que resultaba sorprendente para mis limitados conocimientos era que las hostilidades empezaron en España.   O sea, todo comenzó en España.  Fascinante.

 

Aníbal partió hacia el norte con ganas de dar una lección a los romanos.  Los cartaginenses eran principalmente expertos en la lucha naval, pero no tanto en lo que se refiere a las batallas campales.  Por eso tenían la costumbre de depender de fuerzas extranjeras.  El ejército de Aníbal fue compuesto de tropas de muchas partes, pero buena parte eran iberos, con sus temidas espadas llamadas falcatas.  También había combatientes baleares que tenían fama de usar los tirachinas mejor que nadie.

 

El general condujo a su ejército hacia el norte, entró en Francia, cruzó de manera asombrosa el Ródano, e inició su ya legendario paso por los Alpes.  Ahora bien, yo he estado en los Alpes y puedo dar fe a que es una tierra nada fácil para cruzar a pie.  Ni ahora, ni nunca.  No fue hasta hace relativamente pocos años (y gracias a la sangre, el sudor y las lágrimas de unos cuantos españoles agujereando esa enorme masa de roca) que el ser humano llegara a ser capaz de burlarse de la naturaleza.

 

Si rebobinamos unos 2.200 años, la empresa tenía que ser brutal.  Además de los 95.000 efectivos, hubo 37 elefantes que, desde luego, se tendrían que sentir un poco fuera de lugar.

 

Desde el punto de vista militar moderno, la idea era una locura y una insensatez, y se ve.  Dos tercios del ejército perecieron, y solo un puñado de los elefantes.  Son cifras totalmente inaceptables hoy en día.  Pero psicológicamente, era una proeza espectacular.  Demencial.  Y una vez en Italia, el cabroncete (dicho con cariño y envidia) se rehizo y emprendió una marcha por la península que asombró el mundo.  Dio tunda tras tunda, culminando con la victoria más grande de todas en Cannas, cuando prácticamente aniquiló el aparato militar de Roma.

 

Con eso, Aníbal aseguró su lugar en los anales de la historia de los grandes líderes…pero para mí hubo un gran pero: no terminó el trabajo.  He didn’t get the job done.   Y eso es lo que cuenta.  Fue como uno de eso deportistas que baten todos los récords pero no consiguen ganar un campeonato mundial o un grand slam.  El tío no supo llevarse el anillo a casa.  Roma aguantó, acosó a los cartaginenses en España y ganó tiempo.  Y todo el mundo sabe que no se puede dar tiempo a Roma.  Si lo haces, tarde o temprano pasará factura, como le pasó a Aníbal en la batalla de Zama. Game over.

 

Los romanos empezarían su larga y bastante dolorosa dominio de Hispania, cambiando para siempre el rumbo y destino de este país.

COSAS QUE NUNCA ME CONTARON DE LA HISTORIA

September 12, 2017

Things They Never Told Me About Spanish History: Altamira

Many years ago I went to meet up with my parents while they were traveling in the south of France.   It was the beginning of the 1990s and getting around the Old World was considerably less traveler-friendly than it is today due to a highly European glitch in the system: the strike.  The common strike.  The almost everyday strike.  You see, you had your common bus strike, your common train strike, your common subway strike.  I tell you, no one knew more about how to restrict mobility than the European public transportation system.   Nowadays it seems as if the old-fashioned walkout has gone the way of the Walkman.  Except for the metro (it would be a year without Christmas if they didn’t let you down at least once), taxi-drivers (because they just do), and the people at Barcelona’s Prat Airport (for some reason, they are always in a bad mood in summertime), unions aren’t sticking it to their bosses the way they used to.

 

I could devote the rest of the post to narrating everything I had to endure just to get to say, “Hi Mom and Dad, I’m here!”, but I’ll spare you that part of the odyssey and sum it up by saying that, after two days (it should have taken about ten hours max) of struggling to reach my destination, which included an unsolicited night at a train station hotel, I ended up walking down some country road in the middle of the Dordogne trying to hitchhike to the chateau hotel where my parents were staying. By then I had already tried every known mode of transportation.  All that was left was my thumb.  But I eventually got there.

 

The trip that my parents had chosen had been organized by Columbia University and it was mainly cultural in nature, though everyone knows that no trip to the south of France is ever entirely cultural.  One of the stops scheduled between the delectable meals and copious wine tastings included a visit to the legendary prehistoric paintings cave Lascaux.  Though my personal drawing skills were and are no doubt similar in appearance, my actual understanding of primitive art at the time was limited, I’ll confess. But I did know enough to recognize that the prehistoric site we were about to engage represented something like the Wimbledon, the Louvre, the Bolshoi, the Sistine Chapel of holes in the ground.  In fact, that’s just how the guide who conducted the tour described it.  Except she said it in French and made it sound we were entering sacred ground.  She had Frenchy short hair (minus the beret), wore little makeup, librarian’s glasses and donned a sexy khaki field work dress that made her prêt a excavate on a moment’s notice.  What can I say?  That’s the way French archeologists must be.  She led the tour quite well, and it certainly was an impressive place.

 

I returned to Spain and, once back on the couch of my pad, told Pepe all about the adventures.  He was sitting in a worn armchair which should have already paid a permanent visit to the local junkyard.  In fact, I can’t be sure it hadn’t been rescued from one. Pepe, who was still waiting for the call of a lifetime, took a drag from his Fortuna cigarette and shook his head.  “Lascaux?  You gotta be kidding me?”

 

“Good job, don’t you think?”

 

“What do you mean, good job?  Those frogs always beat us to it.  It drives me nuts.  How could you go there when you have the best cave art in the world here.  Right in your own backyard?”

 

“I didn’t know that.”

 

“Of course you didn’t.  It’s not your fault.  This is all part of the great British smear campaign against Spain.  Ever since Sir Francis Drake, the world’s only pirate to get knighted by a queen, this country’s reputation has never been the same.”  I had no idea where this was going.  I had always been taught Drake was a cool guy.  Apparently not, but we’ll get to him later on.

 

Pepe went on.  “Don’t you know that in Cantabria, our beloved Cantabria, there is a cave called Altamira?”

 

“Isn’t that the cannibal place?”

 

“That’s Atapuerca.”

 

“That’s right.  Couldn’t you vary your names a bit?  This is all very confusing to me.”

 

“Don’t get me sidetracked.  Altamira is the finest collection of rock art on this planet.  They call it the Sistine Chapel of prehistoric art.”

 

“That’s interesting.  That’s just how the French guide described Lascaux.”

 

“How original!  They copy everything.”  He stood up and tucked in his shirt.  “Listen, I don’t collect my unemployment check until tomorrow.  If you want, we can go down and you can treat me to some cañas and I’ll tell you all about it.”

 

I was kind of wiped out from all the traveling but I didn’t see a way out of it.  “All right, let’s do it.”

 

Europe is without a doubt a continent chock full of memorable examples of prehistoric symbols, drawings and paintings.  They are mostly located in caves because those dark and protected places happen to be ideal for their preservation.  Altamira is one of them. In fact, it’s a lot more than that.  It was discovered in 1868 by a local man named Modesto Cubilla, who was out hunting with his dog.  Actually, we should give the dog credit for revealing its existence.  Cubillas didn’t seem to venture very far and, from my understanding, didn’t know there were paintings inside, but he did tell Marcelino Sanz de Sautuola all about it.  Sanz was one of those local lords who, because of their ties to nobility and sizable estate, had the time and the means to devote their energy to the sciences, just for fun.  In this case, paleontology was his thing.  It would seem that he didn’t give much importance to what Cubilla had to say, because eleven years would pass before he decided to take a look.  In 1879, he wandered up with his eight-year-old daughter María and sent her inside to see what was up.  I don’t know about you, but my 2017 perspective struggles to comprehend why this man would have his little girl, who would have been in the third grade at the time, explore an uncharted cave on her own given the obvious potential dangers one could encounter.  But I guess those were different times…or Sanz was just a coward.  In any event, the girl shouted back from the bowels of the grutte the now famous exclamation, “Daddy! Look!  Oxen!”

 

Maria hadn’t really regarded depictions of oxen, but just about every other known fauna was there.  Horses, deer, boars, mammoths, reindeer and especially bison.  Lots of bison.  The artwork is remarkable not only its use of color and shading, though they are evidently first rate.  There are also indisputable examples of the artist taking advantage of the relief of the rock to give the impression of volume.  The depiction of the bison whose body is curled in a ball to fit the stone sticking out of the wall is my favorite.  It’s a masterpiece. The work of an anonymous genius.  Proof of the importance of creativity in terms of the workings of the human brain.

 

These paintings are said to have influenced numerous artists since their discovery, but they must have been a source of frustration because after 17,000 years, you get the feeling things in the art world have not progressed that much.

 

The quality of the artwork is such that at first a number of experts, who happened to be French obviously, questioned its authenticity.  “Questioned” is an understatement.  They outright accused Sanz of faking the paintings, or of being duped by some other sly individual into believing they were the real McCoy.  Those practices weren’t unheard of back then.  But years later, when the French discovered similar paintings in their own caves, they began to change their minds.  Naturally.  One scholar even had the decency to admit formally in Anthropology magazine that he had made a mistake.  By that time, however, Sanz had been dead for some ten years so he could not see his battered reputation restored to the dignity it deserved, but the posthumous bit of recognition was better than nothing.

 

When Lascaux was discovered in 1940, the sensational find awed the world, eclipsing Altamira and relegating it to a distant second in world common knowledge.  Once again, the French proved to have a knack for having so many aspects of their culture take center stage, much to the frustration of the Spanish.  Something similar happened to other legendary 20th Century figures like Picasso, whom far too many people still believe was French.  Though he spent many years in France and died there, he was born in Malaga, lived many years in Barcelona and expressed his love of and concern for Spain in this art throughout his prolific life.  Ironically, Picasso is once said to have claimed that “After Altamira, everything is decadence.”  That could easily be apocryphal, but it sounds like something he might think.  Who knows.

 

The problem with dark and protected places is that once they aren’t so dark or protected, gases like oxygen get in start to do what gases like oxygen are so good at: corrode.  They also foster the growth of fungus.  Both side effects have led to a severe curtailing of visits by human beings.  The original site is now closed to only an exclusive few each year.  The rest of us mortals have to settle for a replica nearby.  You can also view of life-size facsimile of the sala grande in an underground room outside the entrance of Madrid’s excellent archeology museum (MAN) right in the heart of the city.

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September 8, 2017

Our Spanish Wine of the Week: Dido 2015 (D.O. Montsant)

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For our first week, Lorena and I have started with a wine from a little known wine region in the Spanish region (that term should really tick the secessionists off) of Catalonia called Montsant.  Partly, because I know a thing or two about these wines, and partly because, the way things are going, we may not be able to call them Spanish long from now.

 

Most people people have never heard of this region because they don’t read my book and therefore don’t learn about these things.  This is not a personal thing. The 47 people who did buy my book 15 years ago learned a lot.  The rest have relied on unreliable sources.  That’s their problem.  Even today, with all that is available online, it’s shocking how little even the experts know about Spanish wine.  Shocking because I was shocked fifteen years ago. Shocking because little has changed since then. But the world has changed a lot.  Donald Trump is president of the United States, my friends. It’s something we should remind ourselves about every single day before we brush and flush. We don’t say it enough.

 

Anyway, Montsant is located in the province of Tarragona and it literally forms a ring around the more well known wine region of Priorat, which took the country by storm in the 1990s by launching some of Spain’s most exclusive wines.  This had to do with the high quality of the old vines, its limited production and the unique minerally characteristics of its wine.  They all translated into specialness, which really means hefty prices per single bottle.

 

Why are we talking about Priorat if we want to hightlight Montsant?  It’s to provide a little context.  Montsant used to be a subzone of the Tarragona wine region until it separated (that seems to be a Catalan thing) and started up as its own denominación de origen in 2002.  You get the feeling that Montsant is kind of like the poorer relations of the highly touted Priorat, that cousin who has to stay in your pool house instead of the local hotel, but we can assure you that it stands on its own just perfectly well, thank you.  Priorat’s wines are excellent, especially because they are so different, but they tend to be special occasion bottles, unless you own an island or two.

 

Montsant, on the other hand, tend to be a mighty value for your money, and they don’t compromise on quality.  Without trying to sound too much like a sponsored article, Venus La Universal’s Dido, created by Sara Pérez and Rene Barbier, is a perfect example.  These two winemakers each come from families with roots deep in Priorat and beyond (The Barbiers have been at it since the 13th Century, so I kind of feel I can trust their know-how without risking it).  All the same, their presence in Montsant seems to have given them more freedom. This red made from Cabernet Sauvignon, Garnacha, Merlot and Syrah, just blows your mind a way.  It takes a little time to get up and running,  but it once it does, there is no saying, “Let’s put the cork back and finish it tomorrow.” There is no tomorrow.

 

Lorena, who has far finer senses than I do, noticed the leathery aroma open up to something more like redcurrant.  It was full-bodied but silky smooth.  It evolved wonderfully throughout the meal and she enjoyed finishing it off with a bit of chocolate.  And all for little more tha twelve euros.

 

We’re praying Venus stays in Spain!

COSAS QUE NUNCA ME CONTARON DE LA HISTORIA

September 6, 2017

Cosas Que Nunca Me Contaron de la Historia de España: Tartessos

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Hace un siglo, ser arqueólogo debió de ser una carrera profesional emocionante.  Mucho más que lo que uno puede sospechar.  Incluso hoy, los nombres de algunos de esos eruditos-aventureros nos suenan bastante familiar a mucha gente.  Howard Carter, sin ir más lejos, hizo historia cuando se asomó por un hueco de la entrada de la tumba de Tutankamón y contestó a la pregunta que si veía algo.  “Sí.  Veo cosas maravillosas.”  Y tan maravillosas.  Solo la totalidad de una tumba egipcia real perfectamente intacta; la máxima expresión del esplendor de una de las civilizaciones más fascinantes que jamás hubo.  Ni más, ni menos.  Cosas maravillosas.  ¡Qué discretos son esos ingleses!

 

Algo parecido pasaría al alemán Heinrich Schliemann cuando anunció al mundo que había encontrado a la mítica ciudad perecida y desaparecido, Troya, urbe lanzado a la memoria eterna gracias a la Ilíada de Homero y a las películas de Brad Pitt.  Se dice que Schlieman, como muchas celebridades en el mundo, sabía promocionarse, pero hay reconocer que supo buscar un lugar al que todo el mundo le sonaba y, mira por donde, supo encontrarlo.  No se puede decir que en ocasiones utilizó los modos más delicados a la hora de excavar, la dinamita, pero está claro que la disciplina de la arqueología estaba todavía en pañales entonces y haría falta esperar unos años para irle puliendo.  Aun así, el tipo lo logró y su fama, que dura hasta hoy, no se la quita nadie.

 

Posiblemente algo parecido tenía en mente su compatriota, Adolf Schulten, cuando se empeñó en mostrar al mundo que realmente existió una ciudad podrida de oro, plata y joyas llamada Tartessos.  Dejó los explosivos en el sótano y llevó sus palas rumbo a unas tierras que, según mis conocimientos sobre el mediterráneo de esa época, no tendría que existir casi nada: Cádiz.  ¡Qué ignorante era yo de chaval!

 

Schulten, que ya había ganado fama en España por descubrir Numancia, buscó y buscó, pero dio con nada.  Así que siguió buscando.  Se dice que llegó a obsesionarse, como es lógico, pero no encontró su añorada ciudad.  No lo ha hecho nadie…de momento.

 

Como os podéis imaginar, fue mi compañero de piso Pepe quien me habló de Tartessos por primera vez.  Hasta tenía el libro de Schluten en nuestro piso, con sus fotos en blanco y negro.  Mientras me lo contaba, le salá la vena que les sale a algunos españoles cuando quieren presumir de un pasado más glorioso que jamás nadie pudiera imaginar.  En parte porque era un producto de su imaginación.

 

“Dicen que era la ciudad más rica y más importante del mundo conocido.  Ni Roma ni Grecia en conjunto pudieran competir.  Pero nadie lo sabe, joder.”

 

“En eso te doy la razón.”

 

Toda la razón.  En España, a casi todo el mundo le suena el nombre de Tartessos, pero fuera del país, podría ser una salsa para tus patatas fritas.  Eso se debe a varios factores, si queréis saber mi opinión. Por una parte, no se puede decir que el mítico reino cuente con unas referencias históricas irrefutables.  Lo que queda de los escritos de los tiempos de antigüedad son todos posteriores y no especialmente precisos.   Hacen referencias ambiguas y ponen nombres diferentes como Tarsis, Tarshish, Tartessos o TRSS, y lo ubican más allá de los Pilares de Hércules (el Estrecho de Gibraltar). Si las comparas con los casi 16.000 versos que forman la épica de Homero, no hay color, vamos.

 

Luego los resultados de las investigaciones y excavaciones han son concluyentes.  Una casa aquí, y puñado de objetos de oro allí, un poblado allá.  Algunos parecen encajar mejores que otras.  Pero falta mucho.  Es como si tuviéramos 50 piezas de un puzle de 1000 e intentáramos reconstruir una historia.   Casi imposible.  Por eso ha habido tantas teorías sobre esta legendaria ciudad. Una ha llegado a postular, con poco éxito naturalmente, que se trataba del mítico continente perdido de Atlantis.  Chorradas.

 

Cuanto más investigo menos descubro, como suele pasar con estas cosas.  Últimamente los expertos tienden a recurrir al cómodo “seguramente no existió nunca.”  Hay que ver.

 

Lo que sí se puede afirmar es que algo había.  Algo más que una tribu que construía casas circulares.  Parece ser que había una pequeña civilización que se dedicaba a trabajar con metales y no se les daba mal.  Cuando los fenicios llegaron en búsqueda de comercio, que es lo que les ponñia, el intercambio de bienes se complementaba con un intercambio de ideas y tecnología.

 

Pronto se descubrió que la zona estaba repleta de recursos que interesaban a los pueblos en el otro lado del mar.  Se cree que la región experimentó un rápido crecimiento en riqueza que duraría varios siglos y que dicha bonanza económica fue espectacular.  Las calles estaban hechas de oro y los retretes de plata y cosas por el estilo.  Tenían tanto que no se sabía ni qué hacer con tanta fortuna.  Sé cómo es.

 

De repente, pluf.  Todo desapareció, lo cual invitaba a algunos a aventurarse y afirmar que en realidad se trataba de Atlantis.  Nada que ver.  Tampoco hay indicios de un terremoto, ni maremoto, ni moto de ningún tipo por ninguna parte.   Se piensa, como es lógico, que el factor más determinante fue que los fenicios, es decir sus clientes, fueron en buena parte aniquilados por los persas.  Eso nunca es bueno.

 

Desde luego sería mala suerte.  Es posible que fuera el primero de estos altibajos económicos que tanto han azotado a España a lo largo de los siglos, hasta hoy en día, incluso. Mucha caña, mucho boquerón y mucha alegría. pero ya sabemos…cuando llegan los persas…a joderse. ¡Vaya legado!

 

 

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September 2, 2017

Cosas que Nunca Me Contaron de la Historia de España: Los Pueblos Prerromanos

LOS PRERROMANOS

Si en algún momento algún profesor espabilado nos hablaba de las impresionantes pinturas que realizó nuestro genio de Altamira, en seguida nos hizo dejar las verdes praderas de Cantabria y nos llevó al Oriente Medio para estudiar qué es lo que se cocía en las tierras de Mesopotamia.  No era para menos.  La razón era lógico.  No cabe duda de que algunos de España se mostraban bien encaminados en cuanto a sus habilidades artísticas, pero aún estaban un poco, digamos, verdes en unos cuantos áreas de lo que se puede llamar el progreso.

 

Por otra parte, los cachondos de Sumer, Babilonia, Asiria y Persia no tardarían (eso es mentira, tardarían mucho, pero me entendéis) en crear ni más ni menos la agricultura, la escritura, el derecho, las infraestructuras básicas de un municipio (por no mencionar el municipio en sí), la metalurgia, la irrigación, el dinero, la acuñación de monedas, las matemáticas, la astronomía, la contabilidad, la banca, la rueda, la medicina, el vino y la cerveza, además de grandes avances en la ingeniería, como presas y edificios grandes.  Sólo por mencionar algunos.  Hay unas cuantas cosas más que se han quedado en el tintero.   Vamos, lo que son los elementos esenciales para crear una civilización avanzada.  Un dibujito de un bisonte está bien, pero puedes decir a tus colegas que has inventado el arado, pues qué quieres que te diga.  De ahí se pasaba a los egipcios con sus pirámides, los fenicios con sus barcos y comercio, los griegos con su filosofía y democracia, los romanos con casi todo lo demás, y así sucesivamente.

 

En España, como tantas veces ha pasado, las cosas marchaban a otro ritmo, lo cual no quiere decir que no hubiera vidilla.  De hecho, la península ibérica hervía con actividad casi frenética.  A través de mis primeras conversaciones con los españoles, descubrí que había dos grupos principales: los íberos y los celtas.  Este segundo grupo me dejó atónito porque siempre se había hablado de los Celts de Irlanda y de Escocia, y como mucho el norte de Francia…pero ¿España?

 

“Sí.” afirmó Pepe.  “Incluso tiene su propia gaita.”

 

“Anda ya.”

 

Era verdad.  Es más, la gaita ha existido en España desde la Edad Media, como poco, y es posible que llegara a las Islas Británicas posteriormente.  Al igual que los celtas.  Resulta más curioso que ha habido estudios en los últimos años que indican que los celtas de España luego viajaron a las Islas Británicas.  Dijeron que los irlandeses de origen más antiguo poseen un mapa genético muy parecido a los del norte de España.  Llegaron a la conclusión de que la mayoría de los británicos son, de hecho, descendientes de unos pescadores españoles hace unos 6.000 años.  ¡Eso les tiene que sentar fatal!  Me parto.  Pero también podría explicar su afán por volver a la Patria a disfrutar de su sol y cervezas.

 

En fin. A lo que iba.   Los iberos y los celtas dominaban; y cuando había roce entre los dos, salían celtiberos.  Pero eso era solo la punta del iceberg.  A través de años de mi investigación, aprendí que había docenas de tribus diferentes.  Los vetones en Extremadura, los vacceos en Salamanca, los lusitanos en Portugal, los astures en, naturalmente, Asturias, los turdetanos en Andalucía, los carpetanos en el centro, los oretanos, en Jaén, o por ahí.  Luego tenías a los vascones (los actuales vascos) que eran un tema aparte (como siempre).   La lista es interminable y mareante.  Algunos estaban más avanzados que otros, pero los grandes cambios llegarían con la llegada de estos pueblos del otro lado del Mediterráneo.  Así que, hay que ver lo que pasa a continuación.

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September 1, 2017

Things They Never Told Me About Spanish History: Atapuerca

I can be a total idiot at times, but I’m not stupid.  I know many things were going on in the world tens of thousands of years ago and that Spain wasn’t going to be outdone.  It makes a lot of sense that there would be humans meandering about the plains and hills well before Scipio and his crew showed up, but, to be honest, if you don’t spend some time in this country, most of these details slip by your average foreigner’s common knowledge of the land.  You’d think Spain didn’t exist before El Cid galloped into Valencia.  It just ain’t right.

 

In my first years here when I did even less than what I do now, which isn’t much, I would spend hours of my day in my apartment with my roommates whiling our youth away.  In Spain, adolescence usually lasts until about the age of 30, so that 50% unemployment data which so alarmed the world during the worst of the most recent economic crisis, was not as abnormal as it appeared, especially back then.

 

My roommates worked, or at least tried to, in the movie industry, which meant they generally had plenty of free time on their hands.  One of them, Pepe, would spend his day waiting for the phone call of a lifetime and illuminate me on a whole bunch of things I had missed out on while I studied in the United States.  He spoke with a passion that many Spaniards do when they narrate the history of their country, and he clued me in on all sorts of dates, names, places, moments and events that marked Spain’s past.  I often ended up with the feeling that something had gone awfully wrong with the American educational system.  It was also when I realized for the first time (but certainly not the last) that there was another vision of Spanish history out there.  One that most of us from abroad were missing.

 

Take, for example, Atapuerca.  Over a glass of pacharán, Pepe once asked: “You’ve never heard of Atapuerca?”

 

“No.”  A normal response from just about anyone born in Connecticut and its surroundings.  “Why should I?”

 

The name “Atapuerca”, if taken literally, can mean “Tie up the pig”, which could have referred to one of those odd pre-Christian traditions you come across in the remote towns of Spain during their local fiestas.  After all, this is a country where people have been known to ride a horse by a rooster which is hanging by its legs upside down and try to yank it off…the results are as gruesome as one can imagine. This is a country where young men have been known on occasion to set their farts on fire in public for fun.  It’s a land of unusual festival customs, I can assure you.  But in this case, it happens to be, rather logically, a corruption of a Basque and Spanish word for mountain pass.  At least that’s the theory.

 

“Because you should.” replied Pepe.  “It’s one of those most important sites in the world.  Don’t you want to hear about it?”

 

Every time I heard the words “in the world”, I knew I was in for a new lesson, so there was no point in trying to stop him.  “Go ahead.”

 

Atapuerca is a set low hills northeast of Burgos, a great medieval city in the north of Spain.  It appears that people were aware of the proof of ancient hominin activity since the middle of the 19th Century, but when a railroad was built there during the 1890s, scholars began to realize just what they had in front of them.  As a rule, this is always bad news for anyone trying to carry out major construction, but it seems the two interests managed to live together peacefully for many years, until the train line went bankrupt altogether in 1917.  Then things got a lot more peaceful.

 

Atapuerca is pretty much a wet dream for any archeologist, anthropologist or paleontologist.  I mean, if you like really old things and possess a spade and a brush, this is the place for you.  Remains, remnants, vestiges, leftovers from a time so distant it makes some back in the States uncomfortable.  From way before even the appearance of homo sapiens.  That makes them even more uneasy.

 

There you can basically the oldest and most extensive hominin excavation in Western Europe.  And it’s still not over.  Much of what has been found revolves around a relative of ours known as the homo antecessor, and another called the homo heidelbergensis.  These may not be household names, but suffice it to say that they managed to survive for far longer than we have so far.   Recently a tooth emerged from the depths which has been dated at 1.2 million years old.  Another molar was discovered in the south of Spain and apparently ekes it out by about 100,000 years.  I don’t know about you, but this must be the source of extreme silent frustration for competing field workers.

 

Silence is also the trademark of this undertaking.  Or at least inconspicuousness.  No Sunday evening highlights show featuring the bone chip find of the week.  Their 15 minutes of fame, however, did come in the late 90s from an item of news that naturally grabbed headlines.  Some of these peoples were cannibals.  In the very least, they dabbled in the practice.  There is also evidence that they believed in formal burials.  I guess they just enjoyed to nibble a little on their next of kin before final resting.

COSAS QUE NUNCA ME CONTARON DE LA HISTORIA

August 31, 2017

Cosas que Nunca Me Contaron de la Historia de España: Altamira

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Hace muchos años fui a ver a mis padres cuando estaban viajando por el sur de Francia.  Era a principios de los noventa y los medios de transporte estaban bastante menos de fiar que hoy en día por un motivo sumamente europeo: la huelga. Últimamente parece que el paro general laboral como medida de protesta o para negociar un acuerdo ha llegado a estar casi en desuso.  Salvo el metro de Madrid (sería un año sin navidad si no hubiera una huelga de estos chicos), los taxistas que de vez en cuando se enfadan (porque sí), y los del aeropuerto Prat en Barcelona (no sé por qué, pero siempre se ponen nerviosos en verano), la prole ya no es lo que era.  Sin embargo, en los 90, todos estaban cabreados constantemente.

 

Dejaré la versión larga de esa odisea para cuando estrene mi disco, pero basta con explicar que acabé en una carretera a pocos kilómetros del chateau donde hospedaban mis padres haciendo autostop después de dos días probando todos los tipos de transporte terrestre.  Solo me quedaba el dedo gordo.

 

El viaje que hicieron mis padres fue principalmente cultural e incluía una visita a la mítica cueva de arte prehistórico: Lascaux.   Según mis conocimientos de ese periodo, Lascaux era más o menos como el Wimbledon, el Louvre, el Bolshoi, la Capilla Sistina de las cuevas.  De hecho, así la describió la guía, que llevaba el pelo en corto, maquillaje y gafas intelectuales pero iba vestida prêt á excavar una zanja en cualquier momento, si hiciera falta.  Así son las arqueólogas francesas.  ¿Qué le vamos a hacer?

 

Nos contó todo muy bien y me quedé impactado por un animal, creo que era un toro, que se había dibujado en una curva de tal manera que no se podía ver desde la cabeza la parte trasera.  Sin embargo, todo estaba perfectamente proporcionado.  Impresionante.

 

Volví a España y una vez sentado en el sofá de casa con mi compañero de piso, esperando la llamada de su vida y fumando Fortunas, me gritó.  “¿Lascaux? ¡No me jodas!”

 

“Está bien, ¿verdad?”

 

“Está bien.  Está bien.  ¿Cómo que está bien?  Las franchutes siempre nos ganan.  Me sacan de quicio.  ¿Cómo puedes ir allí cuando tenemos las mejores pinturas rupestres del mundo?”  No sabía lo que era rupestre en ese momento.  Me sonaba a algo que echas en un postre.  “Me gustan los pasteles rupestres.” por ejemplo.  Pero era claro que eso no podía su significado.

 

“No sabía que había cuevas con pinturas aquí.”

 

“Eso se ve.  ¿No sabes que en Cantabria, en la misma Cantabria, se encuentra Altamira, le Capilla Sixtina del arte prehistórico?”

 

“Así llamaban la suya.”

 

“¡Copiotas!  Dan asco.  Mira. No cobro el paro hasta mañana.  Si quieres, bajamos, me invitas a unas cañas y te cuento todo.”

 

“Perfecto.”

 

No cabe duda de que por toda Europa uno puede encontrar ejemplos ejemplares de símbolos, señas, dibujos, vamos, arte en las cuevas de este continente.  Altamira es uno de ellos.  Pero no cualquiera.   Fue descubierto, como casi siempre fue en esa época, por casualidad en el campo por un hombre llamado Modesto Cubillas que estaba cazando por ahí con su perro.  Era 1868.  Se lo contó a un noble aficionado a la paleontología, Marcelino Sanz de Sautuola, que tardó unos cuantos años en explorarla, pero cuando lo hizo, cambió el mundo.  En realidad fue su hija de 8 años la que descubrió las pinturas.  Soltó la famosa exclamación desde las entrañas de la gruta: “Mira, papá. ¡Bueyes!”

 

Más que bueyes, eran caballos, ciervos, jabalíes, mamuts y renos, y sobre todo, bisontes.  Muchos bisontes.  Lo que destaca de estos trabajos no solo es el uso de color y técnicas de sombreo.  Hay también claras muestras de aprovechar el relieve de la roca para aportar volumen a las figuras.  Acojonante.  La representación del bisonte encogido está hecha con tanta visión artística y con tanta sensibilidad creativa que es una verdadera obra maestra.  Un producto de un genio anónimo.  Ha sido, junto a otras pinturas presentes allí, la inspiración de muchos artistas del arte contemporáneo; y también la fuente de su frustración, ya que muchos se han dado cuenta de que en 17.000 puñeteros años, el arte no había evolucionado tanto.

 

La calidad artística y del estado de conservación fueron tales que muchos de los expertos sobre el tema, que eran franceses (por supuesto), ponían en duda su autenticidad.  Vamos, ni duda ni ná.  Dijeron explícitamente que habían sido falsificadas.  ¡Envidiosos!  Años más tarde cuando encontraron dibujos parecidos en cuevas francesas (por supuesto), empezaban a cambiar de opinión (por supuesto).  Uno  de los detractores tuvo la decencia de publicar un artículo en la revista Antropología y rectificar su error.  Sanz, por desgracia, llevaba ya más de diez años muerto y su cuerpo estaba más que descompuesto, así que no podría por lo menos gozar de la noticia de ser debidamente reconocido.  Pero, de modo póstumo, algo es algo.

 

Cuando los franceses toparon con la cueva de Lascaux en 1940, de nuevo el mundo se maravilló con lo que hay en Francia, y Altamira quedó en el olvido durante unos cuantos años.  De la misma manera que parece que han adoptado a Picasso como suyo, también da la sensación de que el arte antiguo, tan similar al arte moderno, pertenece a su patrimonio.  Irónicamente, sería Picasso, otro gran admirador de las obras de la cueva de Santander e influenciado por ellas, quien dijo que, después de Altamira, “todo es decadencia.”

COSAS QUE NUNCA ME CONTARON DE LA HISTORIA

August 30, 2017

Cosas Que Nunca Me Contaron de la Historia de España: Atapuerca

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La Edad de Piedra

Soy imbécil a veces, pero no soy tonto.  Sé que pasaban muchas cosas en muchas partes del mundo hace millones de años y en ese sentido España no iba a ser menos.  Es lógico que había seres humanos (o como poco homínidos) viviendo en la península ibérica mucho antes de que apareciera Escipión y su panda, pero si no pasas una temporada en este país, nada de esos detalles parecen ser importantes para el mundo fuera.  Es como si España no existiera antes del acueducto de Segovia y el invento del cochinillo.  Pues mal.  Muy mal, porque ha habido hallazgos de suma importancia.

 

En los primeros años aquí cuando hacía aún menos de lo que hago ahora, pasaba unas cuantas horas al día en mi piso con unas colegas.  Ellos trabajaban, o pretendían, trabajar en el mundo del cine y la televisión y, por tanto, solían disponer de mucho tiempo libre.  Uno de ellos, Pepe, pasaba las horas esperando la llamada de su vida y elucidándome con cosas que mis estudios pobres en Estados Unidos habían omitido.  Hablaba con una pasión que unos cuantos españoles hacen cuando narran la historia de su país.  Informaba de todo tipo de datos, fechas, nombres, lugares, hechos y acontecimientos que marcaba el pasado de España.  Y me dejaba a menudo con una impresión de que en alguna parte del sistema educativo de Estados Unidos algo había fallado seriamente.

 

Fue entonces cuando me di cuenta por primera vez (pero desde luego no por última vez) que había otro mundo histórico allí fuera.    Un mundo que tantas veces se quedaba fuera, injustamente, de los titulares.

 

Por ejemplo, y solo por ejemplo:  Atapuerca

 

Sobre un pacharán Pepe preguntó: “¿No sabes nada de Atapuerca?”

 

Yo, que estaba leyendo últimamente uno de esos fascículos que te regalaban en los dominicales (otra gran fuente de información que tristemente se está perdiendo en este país) sobre las diferentes fiestas de España, pensé que me hablaba de una de esas tradiciones precristianas que se celebraban en uno de esos pueblos donde un tal don Bernabé, que es y ha sido el alcalde desde hace tres décadas, no piensa claudicar ante la presión de los defensores de los derechos de los animales.  “Ni por mis cojones.”

 

“No.” Respondí. “Pero seguro que en Arkansas hacen algo parecido, así que prefiero no saberlo.”

 

Sabía que Pepe me lo iba a contar de todas formas y posiblemente proponer que vayamos a verlo algún día.  Ya conocía su entusiasmo y quería tranquilizarle un poco.

 

Se rio. “¡Nada de eso!  Escucha.”

 

Resulta que es una pequeña sierra en Burgos se descubrió mientras se construía un ferrocarril una zona de restos antiguos pero, vamos, antiquísimos.  Estamos hablando de hallazgos que datan más de un millón de años, mucho antes de la aparición de los homo sapiens que acabarían asando esos lechazos y esa morcilla tan rica, y menos mal hubo una evolución en este sentido porque, por lo visto, en esa época y, por lo menos, en esa comunidad, está confirmado que se practicaba el canibalismo.

 

Atapuerca es uno de los sitios arqueológicos prehistóricos más importantes del mundo.  En él han descubierto restos de homo antecessor, el homo heidelbergensis e incluso el neandertal.  Se ha hallado allí más de la mitad de todo lo que se ha encontrado de ese periodo de todo el mundo.  Ni más ni menos.  ¿Quién lo sabe fuera de este país?  Casi nadie.  Y no vayáis por ahí pensando que el internet ha cambiado eso.  Yeah, right!  Oigo la voz de Pepe ahora mismo.  Ni de broma.

TRENDING SPAIN,Uncategorized

August 18, 2017

Trending Spain: Tourism, Anti-tourism and Terrorism

Just the other day I was talking to some friends about tourists in Madrid, especially the center of Madrid.  The downtown of the capital has been almost completely tranformed into something that hardly resembles el centro I knew from the early 90s.  For better and for worse.  For better because twenty-five years ago, it looked so rundown and foresaken someone once told me they need to have a torch set to it.

     Instead, the city slowly began to turn it around as a way of enticing people back and also as way of refloating the local economy.  It’s basically another example of the generalized gentrification process that is impacting many urban centers in Europe.  I call it more locally, the Chueca Effect, the gay neighborhood which got the ball rolling I’d say about fifteen years ago; the neighboring areas have followed suit ever since.  This has led to a much healthier, much more attractive district, with pretty and modern restaurants, pedestrian-friendly side-streets,  and economically viable downtown.

     It’s also led to other things.  For worse, I say, because streets like the Gran Vía, once the aorta of Madrid; once a thoroughfare that used to be lined with immensely glorious movie theaters, outdoor cafés, and fancy stores; once a road where Hemingway would race from the Hotel Florida to the Telefonica building to send off his reports on the Spanish Civil War, have now become a haven for lowcost shopping.  H&M is a somewhat upscale option, if that is any indicator. Some of those old traditonal establishments have been muscled out, removing that special atmosphere that characterized the city.  The word “tapas bar” was never used here until about ten years ago, so my suggestion is that you avoid the places that go by that description.

     The spledidly attractive Hotel Florida, designed by the proliferic Antonio Palacios but razed in 1964, was located in a square called Callao which more or less represents the mid-point of Gran Vía.  In the last couple of years massive electronic billboards have been thrown up in an attempt, as far as I can tell, to turn it into a mini Times Square.  Why?  Your guess is as good as mine. I think it looks ridiculous.

     Regardless of one’s opìnion, there is no denying that Spain’s tourism sector, while always quite competitive, is once again extremely robust.  The numbers are there, and they’re growing.  It is jockeying for position with France and the United States for the number one spot.  In 2016, it virtually tied the United States with something like 75.6 million visitors in one year.  Forecasts say it will top 80 million in 2017.  And when tourists do come, they are so glad they did, they often return.  One report claimed 8 out of 10 visitors come back.  Those are incredibly positive numbers from a business standpoint.  Almost beyond belief.

While the tourism boom has become the talk of town, this should not really come as any surprise.  It has been a major industry in this country ever since the 1960s when Spain, still under the fairly tight grip of Franco’s regime, began to understand the enormous benefits its natural resources could provide.  That is, endless hours of sunny weather and an enviable supply of sand.  There are some 3,000 beaches that make up the 7,900kms of coast. Right now tourism constitutes officially about 12% of the GNP (I get the feeling it’s higher), and whether the Spanish like it or not, it essentially rescued the country from total mayhem during the Great Recession.

This makes some Spaniards uncomfortable because I think they’d prefer that their country run on a different kind of fuel.  “What would you prefer?” I ask. “Building two million homes no one is going to buy?”  They know the answer, but I can also share their frustration.  I would probably tire from all the constant activity if I lived in one of those neighborhoods, not to mention pay the increasing prices that have forced some tenants out of their barrios.  I would certainly be fed up with dealing with the massive unbridled partying that poisons some of those seaside towns.

So, yes, there is a price to pay for taking the country down this road, especially in places where the presence of tourism is constant, like the coast, the islands or the the middle of Madrid or Barcelona in general.  Some places are trying to do something about it.  Spain’s second largest city has already taken measures to curtail the almost unstoppable “air bnb” fad, and licenses to build new hotels have been banned temporarily.  The belief is, there are already plenty of beds available.

Some citizens have taken the matter into their own hands, as pockets of anti-tourism movements have formed to lash out at the overwhelming numbers.  They have made their presence known through graffiti messages, open-air insults and, at times, violence.  Just last month, a group of angered locals slashed the tires of a sightseeing tour bus in Barcelona, frightening the bejesus out of foreigners who thought they were under attack by some Islamic terrorist group.  It was an understandable fear given the times, but to their relief, that was the extent of the group’s intentions.   The same kind of fortune cannot be said for 13 innocent people who faced a very different kind of menace on what should have been a quiet August afternoon.

You see, by pure coincidence, I was starting my first post in months and was writing on the subject of tourism, when I got a whatsapp from my nephew back in CT asking about what was up in Barcelona.  “I dunno. I’ll check.”

Most of the world knows the story by now.  It’s been a terrible shock to many.  To me too, but only to a point.  The way things have been going in Europe the last couple of years, it made sense that Spain might be soon targeted.  Plus, there were warning signs.  The Spanish security forces and anti-terrorist forces have thwarted a number of alleged planned attacks over the years, which shows they are effective, efficient and just plain on the ball.  But it also proves the radicals were out to act, and no matter how good you are at containing the terrorists, it’s never easy to predict that on a Thursday afternoon in an ordinary day, they will decide to strike.

Yesterday, Barcelona felt the immediate effects of the latest episode of a recent wave of horrid attacks on European cities where vans are used to mow down pedestrians, in many cases, tourists.  13 were killed and a hundred injured after maybe a minute of pure terror.  The technique is brutal.  The damage, immense.  The pain, uncalculable.

The effect…well that’s a different story.  By this morning, the Ramblas, the beautiful street where the atrocity took place, appeared to be returning to normal.  There is no better message to send out to the terrorists and the world.

 

In Spanish,Uncategorized

March 26, 2017

Tendencias de la España XXI: La Era Bio

Pues alguien me va a tener que explicar por qué, si España es la piedra angular de la afamada, legendaria y milenaria “dieta mediterránea” de la que tanto les gusta a sus ciudadanos presumir, por qué, repito, ¿por qué es tan necesario ir rompiendo con lo que ya funciona?  “If it works, don’t fix it,” como decimos en mi idioma. Últimamente, parece que no veo otra cosa que sitios y supers obsesionados con productos Bio con la intención de superar lo que ha sido hasta ahora para mí y para casi toda la humanidad, si me permitís tomar la libertad de generalizar, insuperable.  Y me supera.

     Tantos años de adoctrinamiento en el fascinante mundo de la gastronomía española, tantas veces instruido en el indudable, el incuestionable beneficio de una fabada (hecha el día anterior por supuesto) me convirtieron en el fan número del mundo mundial de esta comida; comida que no solo se encuentra en casi cualquier lado (como es el caso en muchos países del mundo, incluyendo mi querido Estados Unidos) sino que también se compra y, ¿preparados?, se consume (como no pasa en muchos países del mundo, incluyendo mi querido Estados Unidos).

        Basta con entrar en una casa norteamericana con una bolsa de algo tan sano, pero a la vez tan normal y corriente como las lentejas y se llena el aire de unos cuantos “oohs” y “aahs” y las cejas llegan hasta el techo.  “¿Y eso?”

     “No es nada.  Solo unas lentejas.  Las tomamos casi todas las semanas.  No tienen nada de especial.”  Y es verdad.  No se da mucha importancia a todo lo bueno que comemos en este país.  Y es verdad que es mentira porque sí se da mucha importancia.  España entera es como un plato lleno de tapas.  Hasta hablar de los lugares españoles es hablar de la gastronomía española.  “Huelva…¡qué gambas tiene! ¡Y qué me dices del jamón!”, “San Sebastián…con eso pinchos…”, “¿Granada? Preciosa.  Y con las tapas que te ponen, cenas con dos rondas de cañas.”  La lista es larga y placentera y ayuda a motivar al alumno de geografía.

      Pero parece ser que la perfección no es suficiente.  Ahora la sociedad pide cada vez más que todo, absolutamente todo, lo que comemos quede “limpio” de impurezas.  Todo tiene que ser natural. Y ojalá eso fuera el único criterio.  Antes se enterraba todo en sal y ¡hala! todo bien muerto.  No hay bicho que sobreviva eso.

    A lo largo de estos años he hecho mi parte para defender las migas con chorizo, la paella amarillada con colorante, y la panceta frita pero para demonstrar que tampoco soy un tío que se ha detenido en los tiempos del bocadillo de calamares fritos en la Plaza Mayor (contra todo pronóstico lógico, el sandwich más árido jamás inventado sigue siendo un manjar para miles de turistas todos los años), de vez en cuando me aventuro en el mundo de la alimentación súper-sana para ver qué es lo que puedo descubrir de mi lado más sensible, y así mirarme en el espejo, guiñarme un ojo, soplarme un beso y maullar, “¡Qué hombre más Eco eres, Brian!”

       Y como buen residente permanente de España con un NIE de los primeros, de gran reserva, empiezo con un par de huevos.  ¡Olé!  Cinco pares, incluso.  ¡Olé, olé!

     Digo cinco, porque veo que la primera cosa que se ve afectado por esta nueva moda es la cantidad de comida que te proporcionan frente las medidas tradicionales.  Diez en vez de doce.  Y eso me jode, con perdón.  Yo me pregunto: ¿Qué pasa con la clásica docena?  Es un número tan apostólico, tan anual, tan astral.  Las panaderías llevan siglos vendiendo sus productos según la magia de ese número, y los hueveros, que yo sepa.  ¿Es una señal que la Era Bio nos está haciendo menos machos?

     No lo sé, pero lo que sí os puedo asegurar es que me está haciendo más lelo, porque cuando me encuentro cara a cara con el embalaje de uno de esos productos se me sale un ademán que algunos que me han visto en directo han comparado con el rostro de los seres humanos más primitivos que en el pasado vagaban por las tierras en busca de frutos secos, roedores muertos, piedrecitas o Dios sabe qué cosas ingerían entonces.  O incluso a uno de “esos tíos que trabajan en una fábrica de martillos, ¿me entiendes?” observó otro.  Más o menos.

     No sé por dónde empezar pero desde luego muchas veces sé cómo acabar.  Por dejarlo de nuevo en el estante, susurrar “¡Por el amor de Dios!” y dirigirme a la zona de alimentos plenamente transgénicos para encontrar unos momentos de consolación al lado de un tubo de Pringles.

     Los huevos son otra cosa, porque se venden todos en el mismo sitio, así que voy dedicando algo de mi tiempo valioso a estudiar exactamente qué es lo que hace que un huevo sea un huevo de calidad.  Antes todas las aves las tenían literalmente “cooped up” como decimos en inglés, encajadas en unos espacios minúsculos, donde los animales pasaban una existencia infernal con el fin de servir al hombre.  Sigue pasando, pero hacemos como si no fuese así.  Como mucha gente, miro el presupuesto, hago el sueco, e intento imaginar que los dueños de las empresas que ofrecen 24 huevos a 1,49€ realmente se levantan por la mañana todos los días y masajean personalmente a cada pájaro antes de que el primero huevo se haya puesto.  Me ayuda a pasar por la caja sin remordimientos.

      No obstante, el otro día por fin piqué y me llevé una caja, pero no sin investigar un poco antes de tomar una determinación.

     En primer lugar, tuve en cuenta el número: un paquete de diez.  Pensaba que ese número automáticamente confirmaba que eran “de los buenos”, aunque realmente era una manera de hacerme creer que eran más baratos de lo que son.  Luego el color: verde.  Sugería que lo que iba a meter en mi carro no solo iba a hacerme un humano más completo sino una persona dispuesta a salvar el mundo.  También había que considerar el nombre: “Naturelle”, suena francés y, por defecto, superior en calidad.

     Todo pintaba bien, así que me fijé en los detalles para ver si lo anterior había sido un engaño o no.  La alimentación: basada en maíz y trigo con una aportación superior al 60% y soja y complementaban con otros cereales “nobles” y minerales.  Que yo supiera, todas las gallinas comen así, pero me sonaba cojonudo.

     Finalmente, tuve la oportunidad de adentrarme en la vida cotidiana de uno de esos animalitos.  En letra grande decía “gallinas en libertad”, cosa que me alegraba por una parte y desconcertaba por otra porque daba la sensación de que eran aves que habían cumplido sus condenas en la cárcel y encontrado una manera de integrarse de nuevo en la sociedad poniendo huevos.  He visto a estos seres vivos libres con mis propios ojos y os puedo asegurar que algunos son auténticos matones.  Tienen plumas que cubren hasta los garras de sus pies, como si pertenecieran a los Ángeles del Infierno. No me gustaría nada deberles dinero.

      Igual de inquietante era lo que ponía después que era “criadas en suelo y con acceso al aire libre”.  No sé qué opináis vosotros, pero a mí me suena a que antes las tenían suspendidas en el aire con una red debajo para atrapar el huevo volador y que de vez en cuando les abría la ventana para respirar, llamándolo “acceso al aire libre”.

      A pesar de todo, me lancé y realicé el pago, orgulloso de que ya era un hombre Eco.  Se lo dije a mi “significant other”, como nos gusta decir en Estados Unidos, porque ella es una auténtica experta en estos terrenos, y quería hacerle ver que sabía actualizarme.  “Muy bien,” me felicitó. “¿Pero el alimento procede de maíz transgénico?”

     “Yo qué sé.  No lo pone.  Mira.  Pone que las gallinas son felices.  ¿No vale?”

“Yes, but is the food transgenic?  That’s important.”

     “Esto no tiene fin.  Me rindo.  Voy a por un bocadillo de calamares y una caña doble.”  Mañana lo intentaré de nuevo.