O Camiño. Diario de un Peregrino sin rumbo 4

Estoy preparando mis cosas para el viaje.  Lo primero que compruebo es mi credencial, el documento que necesito para conseguir mi tarjeta “Salir del Purgatorio Gratis”.  Además de eso, el credencial te garantiza por lo menos la posibilidad de alojarte en un albergue público, siempre que una división de los 250.000 no te lo impida.  Para conseguirla, hay que pasar por el Arzobispado y entrevistarte con un cura.  La única vez que lo hice, me atendió un sacerdote tan mayor, pero amable, que seguro que conocía a Santiago personalmente.  Yo le iba a preguntar por cómo era el apóstal de niño, pero el religioso aún poseía mi credencial en la mano y no quería arriesgarme.  Te hablan de los aspectos espirituales del Camino, lo cual me parece correcto, total es su Camino.  Lo inventaron ellos.

     Esta vez no fui yo a recogerlo.  Mis amigos han tenido la gran amabilidad de conseguirlo  mediante no sé qué mentira que hayan contado al cura que las despacha.  Creo que han dicho algo así como estaba ayudando a huérfanos en Ghana, cuando en realidad estaba en Connecticut asesinando bogavantes vivos en agua hervida y bebiendo cervezas.   ¡Vaya manera de limpiar el alma!   Como nos pille una tormenta yo me voy a alejar lo más posible de ellos porque sé perfectamente donde van a ir los relámpagos.

     Fuera como fuese el modo de hacerme con ella, lo que importaba ahora era mis pertinencias para el viaje.   La regla es la siguiente:  todo es imprescindible.  Mientras preparo el macuto, me esfuerzo por consultar a nadie, porque en cuanto lo hagas resulta que todo el mundo es un puto experto sobre el tema y todo lo que piensas llevar es un error. 

      Quizás el factor que más pesa es el peso.  No es que uno no sea capaz de llevar objetos de grandes masas y densidades.  Es que tiene que ser capaz de hacerlo durante más de 100 kilómetros.  Lo bueno es que es verano y que en principio las cosas pueden ser menos voluminosas.  Expongo la lista consciente de que algún listillo vaya a comentar sobre la insensatez de mis decisiones.  Que les den.  Son:

1. Un pantalón/pantalón cortos tipo Coronel Tapioca para senderismo light.

2. Dos calzoncillos (para algunos tipos duros, me sobra uno.  Para los más duros, me sobran dos)

3. Dos pares de calcetines

4. dos camisetas

5. una sudadera (hace frío por la noche)

6. una toalla

7. mi bandana (para parecer más jóven y guay)

8. mis zapatillas de deporte (no llueve así que paso de las putas botas de senderismo que no valen para andar)

9. unas chanclas para dejar airear mis pies al final de la jornada y para evitar llevarme otros disgustos en los baños de los albergues que comparto con los 250.000

10. Un saco de dormir

11. Necesér con unas cuantas cosas innecesarias.

13. Una caja con 40 pastillas de ibuprofeno de 600grs.  Totalmente imprescidible. 

14. Un cuaderno, dos bolígrafos y un libro, si me apetece.  Voy a ver si puedo hacer twitting, aunque nunca lo he hecho, lo cual lo mismo tendré que twitear a lo antiguo.  Suena ilegal y algo que el cura te decía te dejaría ciego si lo hacías con demasiada frecuencia, pero qué remedio.

Creo que tengo todo.  Salgo esta noche para Tuy para poder hacer la primera etapa y volver a Lalín…os lo explicaré mejor más adelante, que si no, me cierran el albergue!   ¡Ciao!

 

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