La Conquista de un ISBN 1

La mayoría de los libros llevan lo que se llama un ISBN, o International Something Book Number.  Así no se llama de verdad.  Puse “something” porque no me acordaba de la palabra para la “S” cuando escribí la frase.  Quiere decir “standard”, así que empecemos de nuevo: La mayoría de los libros llevan lo que se llama un ISBN, o International Standard Book Number.  Esencialmente es el número identificador del libro y es tuyo mientras lo quieres.  Ser dueño de ese número te da un poder absoluto sobre tu obra.  Me gusta cómo suena eso.

            Solo hace falta sacarlo.  Me puse a investigar el tema.  El número se concede a través de una agencia autorizada.  En algunos lugares te cobran por gestionarlo, y como tienen un monopolio total sobre el servicio, te pueden cobrar mucho.  En USA la agencia se llama Bowker’s.  La empresa fue fundada en el siglo XIX por un alemán, Frederick Leypoldt, que pronto se dio cuenta de que hacía falta un sistema de clasificación eficaz en el mundo de los libros…una observación sumamente propia de un germano.   No creó el sistema en sí, pero sí sentó la idea de que es necesario estandarizar las publicaciones.  Su compañía, posteriormente comprado por un socio llamado R.R. Bowker, se convertiría en agencia oficial de ISBNs en ese país y el más famoso del mundo. 

            Conseguir un ISBN a través de ellos te sale por unos $280 (gracias a Dios, gano euros), pero después de eso, el libro es tuyo.  A mi modo de ver las cosas, la tarifa es tremendamente cara, sobre todo que ahora se puede obtener electrónicamente.  De hecho, según su página web, te asignan un número inmediatamente (después de realizar el pago, por supuesto), así exactamente qué porcentaje de esos 300 pavos es realmente destinado al servicio personalizado se me escapa.  Pero te tienen arrinconado, que es justo como les gusta tenerte. 

            ¿Era así en todas partes del mundo?  ¿Llegaría el brazo largo de Bowker’s al territorio español también?   El asunto no estaba claro.  Había leído un artículo que decía que otros países, como Canadá, ofrecían este servicio gratis.  Me pareció propio de los canadienses porque son gente enrollada y me gusta estar con ella, siempre cuando no estoy en Vancouver después de una derrota en la final de la Copa Stanley de hockey sobre hielo.  Pero a parte de ese comentario bajo, he de reconocer que hacen las cosas de una manera humana y socializada, por tanto no me extrañó para nada que te proporcionaran el número por el precio de una apretón de la mano y una sonrisa. 

            El artículo decía que en casi todos los países es así.  Es decir, sin cobrar.  Yo, después de 20 años aquí, tenía mis dudas.  Hay que recordar que estamos en un país donde solo sacar un carnet te sale por unos mil euros mínimos, y que la relación entre las costosas clases de conducir obligatorias y aprobar el examen ha sido bajo sospecha desde hace muchos años.   Pero era solo un ejemplo.  He tenido que pagar por prácticamente todo servicio oficial aquí, ¿por qué iba a ser diferente conseguir un ISBN?

          Lo fue.

         Se continuará.

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