Un Yanqui Madrileño en Connecticut 4: $3.99, $4.99, $5.99

Me gusta llevar a un español a un supermercado por primera vez, si solo para oír el “¡Hala!” nada más entrar mientras se les cae la boca e intentan comprender lo grande que son.  No son hipermercados, propiamente dichos, os advierto, simplemente supermercados.  Hay aldeas en La Patria Postiza que podrían caber en uno.  Ya sabes, no esos pueblos grandes infestados con urbanizaciones, que por cierto, tiene que ser una de las palabras más feas para describir un bloque de viviendas que he oído en mi vida, son esas poblaciones discretas y tranquilas, quedan cada vez menos, que solo se hacen notar cuando se disponen a fabricar la longaniza más grande del mundo con el fin de salir en el Libro de Guinness y en la tele para contarlo.  ¡Vaya frase más larga!  ¡Cómo mola el español!

       En fin, hablando de longaniza, pues con un poco de paciencia seguro que la encuentras allí.  Hay de todo, y mucho de lo que hay.  No basta un tipo de pan de molde, sino varias decenas.  La diferencia principal son los tipos y el número de granos y semillas que componen el pan.  Los hay de tres granos, de cinco, granos, de siete, diez y hasta doce.  Y cada marca tiene sus versiones, sean de un estilo o de otro.  Un pasillo entero de una distancia en la que Ursain Bolt necesitaría unos 11 segundos en recorrer.  No es que no haya variedad en España, lo hay y bastante.  Lo que pasa es que en los States, ya sabes, todo es a lo bestia.

         Hacer la compra en mi país me genera cierta tensión porque, mientras otros aspectos de la vida como es la ropa nos resulta generalmente tirados de precios, sobre todo en rebajas, y parece que el país siempre está de rebajas, una visita al super causa todo lo contrario.  Rara es la vez que salgo por las puertas deslizaderas sin haber soltado menos de 50 pavos.  Y llevo cuatro cosas de mierda encima.  Las tarifas se categorizan generalmente en tres gamas de precios: $3.99, $4.99 y $5.99.  Más o menos así.  Parece como si los gerentes no se hayan querido molestar en complicarse la vida.  10.000 productos, tres precios.  Los hay de otros precios, pero suelen ya pasar a gamas más altas.  Quizás de las cosas más económicas se encuentra las lentejas, a $1.99.  Claro está que ¿quién coño compra lentejas en Estados Unidos salvo un Yanqui Madrileño?

        Se debe tener especial cuidado con las fruterías, carnicerías y charcuterías.  Al igual que en Espein, va por peso, pero ¡Ojo!  El peso a considerar es la famosa libra.

        La conversión es la siguiente 1 kilo =2.2 libras.  Por tanto, cuando ves esas cerezas que han colocado con suma delicadez y que resultan tan gordas, tan carnosas, tan voluptuosas que parecen que los mismos dioses de la agricultura las ha cultivado de una en una, recuerda que el precio de $5.99 que a lo mejor te parece más que aceptable, en realidad ronda casi los $14.00 por kilo.

        Luego mi amigo grita: ¡Qué barrrrrrbaridad!